Danny Howells @ La macarena, BCN 16/03/2011
La Macarena es una pequeñisima discoteque en el corazón del gótico, a la salida de la Plaza Real, una zona del barrio donde convive el turista light con las esquinas donde te ofrecen todo lo contrario. Un pintoresco escenario para una noche de miércoles que seguía lluviosa como toda la semana previa.
Al llegar, poco después de la medianoche, pude realizar la primer gran comprobación: era Danny Howells en persona el que estaba pinchando en un lugar muy pequeño!, donde no entrarían más de 80 personas mas, con la cabina metida casi en el medio de la pista. Era el propio Danny Howells el que se estaba haciendo el auto warm-up y se quedaría pinchando hasta el cierre a las 5 de la madrugada. Lo miré como saludando, crucé los escasos metros de la pista, subí una escalerita muy estrecha para dejar mi abrigo en el guardarropa, bajé, respiré hondo, y a empezar.
El deep house que estaba sonando era tan actual como sacado de un diccionario de clásicos, la gente llegaba de a poco y el clima de bar iba mutando en discoteque.
Que podría decir de la música y el carisma de Danny que aún no se haya dicho? no lo se… pues entonces me dedico a decir lo que me sale, aunque ya lo hayan dicho muchos: pues Danny es house, el house que perdura, el que se adapta a los cambios, el que sigue haciendo bailar con una sonrisa a los públicos mas serios, el que sigue poniendole groove y seriedad al facilismo. Danny es uno de esos que solamente verlo en la cabina alcanza como perfecta descripción de lo que es y de lo que significa ser dj. Personalidad, movimiento, lectura de la pista, magnetismo y por supuesto una técnica refinada y una música exquisita
.
El deep se fue transformando despacio en un tech más enérgico, la gente seguía entregada al movimiento que la música proponía. Sonrisas, cuantas sonrisas!, cuantas perlas escuchamos en todas esas horas de música, nuevos tracks que de la mano de Danny parecen sacar chapa de clásicos en la primera vez que uno lo escucha.
El lujo fue el denominador común de toda la noche, por la música, por el lugar, por la gente, por el clima generado.
Al salir, la lluvia había terminado pero el piso del barrio gótico seguía mostrando la humedad. Las paredes de las calles angostas me regalaron la última emoción de la noche cuando alguien me contó que la marca en el muro de piedra en el que yo estaba apoyado era la huella de una espada de no menos de 300 años.





















lucas puga
on marzo 22nd, 2011
Que grande el Dani !!!!
y la Maca siempre cumple. poderosa la chiquitina…