Golden Gate, Berlin, 08/04/2011
A veces el azar nos abre puertas a las que se nos haría mucho mas difícil arribar por otros caminos.
Casi sin proponermelo en la madrugada de un viernes berlines llegue a las disimuladas puertas del Golden Gate. Abajo de un puente por donde pasa una de las innumerables vías que atraviesan Berlin, sin carteles y casi sin luz exterior.
El Golden Gate es un reducto que se mantiene bastante ajeno a los forasteros, es difícil encontrar flyers y en gral. se mueve por el boca en boca.
Arribé pasadas las 4:00 y en palabras de algunos amigos lugareños: “todavía hay muchos niños”… pero el clima ya estaba, la pista llena de gente bailando, caras sonrientes y sospechas de que la cosa se agita a medida que pasan las horas.
El lugar es pequeño, con típica estética de sótano, techo bajo, paredes un poco descascaradas y un muy buen sonido, se podría hacer una analogía directa con el Cocoliche porteño.
La música acompañaba el crecimiento de la noche de la mejor manera, un techno suave y muy fino que mantenía la expectativa de lo que vendría a la vez que movía los pies de todos. Lamentablemente no tengo la info de quienes estaban en la cabina, solo les puedo decir que era un dúo, de muy buen trabajo, muy prolijo, pinchaban en B2B o de a rato se quedaban cada uno en solitario… y la música nunca dejo de tener calidad, reconocí algunos tracks salidos de BPitch Control y alrededores. Cantamos algunos vocales de esos que soportan varias versiones y siempre están muy bien.
Pasada la barrera de las 7:00 de la mañana, las caras empezaron a renovarse y todo se fue volviendo más espacioso y enérgico a la vez. Respiramos un rato en el espacio outdoor lleno de colchones por donde se camina con la típica sensación de “walking on the moon”.
Una atmósfera en la que sentía que estaba en “otro” sitio pero a la vez relajado como si conociera de siempre… esa es la sensación general que tuve en mis días en Berlin, y no fueron la excepción los sótanos independientemente de la hora y las caras extrañas. A medida que la luz entraba por algunas rendijas a un costado de la pista, algunos gritos en spanish languaje se hicieron oír demostrando que todos estaban “como en casa”… pasadas las 9:00 cambió el dj, la música siguió su crecimiento hacia un techno mas espeso y el publico nunca dejó bailar.
Crucé la vista con un reloj, tal vez antes del mediodía, los amigos se quedaron, pero yo decidí que habiendo sol sería momento de disfrutar de otra caminata por la ciudad, al menos por la tarde.
Mucha música quedaba por escuchar el resto del fin de semana y el azar se había puesto la ropa de mi equipo.




















